Nota de cata
Nariz: Seca, con un ahumado potente e inmediato; mucho más intenso de lo habitual en Lagavulin, con un predominio de carbón y turba fragante, respaldada por una nota de fondo limpia y fresca que evoca aire marino y aromas minerales. Muy reducida aromáticamente, incluso con un poco de agua, permanece prácticamente inalterada.
Boca: Su textura suave y ligeramente aceitosa brilla con una dulce riqueza; el sabor es dulce al principio, para luego despegarse con una acidez alimonada imponente y un toque de sal marina que aporta frescura. En el paladar medio, el fuego seca el sabor, que ahora se eleva aún más en su intensidad salada y ahumada. Un toque de agua redondea y endulza, pero es el humo el que domina.
Final: Largo, con grandes oleadas de humo de turba y notas especiadas y ahumadas recién horneadas que perduran maravillosamente en el retrogusto.
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