Nota de cata
Aroma: Inicialmente se puede sentir una ráfaga inicial de melaza de caña oscura, regaliz negro y un aroma concentrado que recuerda al pastel de Navidad o pudding de frutos secos maduros (higos, pasas). Destaca un marcado aroma herbáceo y ceroso, mezclado con la inconfundible nota de caja de puros de madera y tabaco viejo. El fondo ahumado no es químico ni medicinal; evoca el humo de carbón apagado, hollín de chimenea antigua y una ligera salinidad mineral y marina.
En boca: Una textura «masticable» llena la boca de inmediato. Sabores profundos de miel silvestre, azúcar tostado y cera de abeja. Su evoluciòn abre paso a notas intensas aportadas por las barricas de Jerez de la época: chocolate negro amargo, nueces tostadas, higos guisados y cuero viejo. El whisky de grano utilizado en los años 60 sirve puramente como un lienzo cremoso, permitiendo que las potentes maltas ahumadas de Islay y las maltas ricas de Speyside destaquen con total robustez.
Final: De medio a largo, muy satisfactorio y cálido. Abre paso a una sensaciòn seca y elegantemente especiado (pimienta negra, canela ligera). Las notas de roble pulido y el humo de turba rústica persisten en el fondo de la garganta sin dejar ningún rastro de amargor artificial o alcohol punzante.
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